Este estudio aporta una de las evidencias más sólidas hasta ahora de que, en un subgrupo de personas con COVID persistente, ciertos autoanticuerpos (anticuerpos dirigidos contra el propio organismo) podrían contribuir directamente a síntomas neurológicos como dolor, mareos, alteraciones cognitivas, cefaleas o problemas de equilibrio.
¿Qué intentaban averiguar?
Los investigadores partían de una pregunta:
¿Los síntomas neurológicos del COVID persistente son simplemente una consecuencia indirecta de la infección o algunos están siendo causados por una respuesta autoinmune activa?
Para investigarlo analizaron miles de proteínas humanas y buscaron autoanticuerpos en personas con COVID persistente.
¿Qué encontraron?
1. Detectaron autoanticuerpos dirigidos contra el sistema nervioso
Las personas con síntomas neurológicos presentaban niveles elevados de autoanticuerpos que reconocían proteínas del sistema nervioso central y periférico.
Dicho de forma sencilla:
* El sistema inmunitario parece haber “aprendido” a reaccionar contra estructuras nerviosas.
* Cuantos más síntomas neurológicos tenían algunos pacientes, más evidencias aparecían de esta reacción autoinmune.
2. Los anticuerpos de los pacientes reaccionaban con tejido nervioso
Cuando aislaron las inmunoglobulinas (IgG) de estos pacientes y las pusieron en contacto con tejidos nerviosos humanos y de ratón, observaron que se unían a estructuras nerviosas específicas.
Esto es importante porque no solo detectaron anticuerpos: demostraron que esos anticuerpos eran biológicamente activos.
3. El experimento clave: transfirieron los anticuerpos a ratones
Aquí está el hallazgo más relevante.
Los investigadores inyectaron en ratones las IgG obtenidas de pacientes con COVID persistente neurológico.
Los ratones desarrollaron:
* mayor sensibilidad al dolor,
* alteraciones del equilibrio,
* problemas de coordinación,
* comportamientos compatibles con síntomas descritos por los pacientes.
Este experimento es lo que permite hablar de una posible relación causal, no solo de una asociación.
¿Por qué es importante?
Hasta ahora muchos estudios encontraban autoanticuerpos en COVID persistente, pero siempre quedaba la duda:
¿Son la causa o simplemente una consecuencia de la enfermedad?
Este trabajo da un paso más porque muestra que los anticuerpos por sí solos son capaces de inducir síntomas en animales de laboratorio.
No prueba que expliquen todos los casos, pero sí que podrían ser un mecanismo relevante en algunos pacientes.
Lo que NO demuestra
Aquí conviene ser prudentes.
El estudio no demuestra que:
* todo el COVID persistente sea autoinmune;
* todos los pacientes tengan estos autoanticuerpos;
* los síntomas neurológicos se expliquen únicamente por este mecanismo;
* eliminar los autoanticuerpos cure la enfermedad.
Además, el trabajo era inicialmente un preprint, es decir, aún no había pasado la revisión por pares cuando se difundió.
¿Qué implicaciones terapéuticas abre?
Si estos resultados se confirman, podrían ayudar a identificar pacientes candidatos a tratamientos dirigidos al sistema inmunitario, por ejemplo:
* inmunoglobulinas intravenosas (IVIG),
* plasmaféresis,
* inmunomoduladores,
* terapias dirigidas a autoanticuerpos específicos.
Sin embargo, el estudio no evaluó tratamientos; solo aporta una posible diana terapéutica.
Fuente: Carmen - Asociación COVID Persistente cv
https://www.medrxiv.org/content/10.1101/2024.06.18.24309100v2.full
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