La secuenciación completa del virus permitió personalizar los tratamientos y resolver infecciones de hasta 235 días.
Una investigación del Hospital Universitario Gregorio Marañón ha demostrado que la combinación de técnicas genómicas avanzadas y terapias antivirales puede eliminar la covid persistente en pacientes inmunodeprimidos, uno de los grupos con mayor riesgo de complicaciones y peor respuesta a los tratamientos convencionales. El trabajo, publicado en la revista Scientific Reports, abre una vía terapéutica para resolver infecciones que pueden prolongarse durante meses y que obligan a interrumpir terapias esenciales contra el cáncer.
El trabajo, liderado por Francisco Tejerina (Ciberinfec) y Darío García (Ciberes), ambos del Instituto de Investigación Sanitaria Gregorio Marañón y del Instituto de Salud Carlos III, analiza 15 casos de pacientes con enfermedades oncohematológicas -como leucemias o linfomas- que presentaban infecciones persistentes de SARS-CoV-2 de entre 12 y 235 días. En este perfil clínico, el sistema inmunitario está profundamente comprometido, lo que dificulta la eliminación del virus y favorece la aparición de mutaciones que pueden generar resistencias a los antivirales.
Mejor que la PCR
El estudio demuestra que la secuenciación completa del genoma del virus es una herramienta clave para guiar decisiones terapéuticas en estos pacientes. A diferencia de la PCR convencional, que solo detecta la presencia del virus, la genómica permite distinguir entre una infección persistente y una reinfección, identificar variantes minoritarias y detectar mutaciones asociadas a resistencia farmacológica. Esta información resulta crítica para seleccionar la combinación óptima de antivirales y anticuerpos monoclonales en cada caso.
Los investigadores aplicaron un enfoque individualizado basado en la administración combinada de antivirales -como remdesivir, nirmatrelvir/ritonavir o molnupiravir- junto a anticuerpos monoclonales cuando estaban indicados. La estrategia permitió lograr la eliminación completa del virus en el 86% de los pacientes, incluso en aquellos que habían fracasado previamente con tratamientos individuales o que habían desarrollado mutaciones de resistencia. Ninguno presentó efectos adversos graves asociados a la terapia combinada.
Según detalla el articulo, la secuenciación permitió monitorizar la evolución del virus dentro de cada paciente, detectar cambios genéticos relevantes y ajustar el tratamiento en tiempo real. En varios casos, la genómica reveló la presencia de mutaciones en la proteasa viral o en la polimerasa que explicaban la falta de respuesta a determinados antivirales. Esta información permitió sustituir o añadir fármacos y lograr finalmente el aclaramiento viral.
Retomar los tratamientos oncológicos
La confirmación de la eliminación del virus permitió que los pacientes retomaran con seguridad sus tratamientos oncológicos, interrumpidos durante semanas o meses por el riesgo de agravamiento. Desde el Gobierno regional subrayan que este aspecto es "clave" en el pronóstico y la evolución de los pacientes con cáncer, para quienes cada retraso terapéutico puede comprometer la supervivencia.
El trabajo también aporta información relevante sobre la dinámica evolutiva del SARS-CoV-2 en huéspedes inmunodeprimidos. Los investigadores observaron que, en ausencia de una respuesta inmunitaria eficaz, el virus puede acumular mutaciones a un ritmo superior al habitual, lo que favorece la aparición de variantes resistentes. Este fenómeno, ya descrito en la literatura internacional, refuerza la necesidad de monitorizar genómicamente a estos pacientes para evitar la selección de mutaciones que puedan comprometer la eficacia de los tratamientos. Los autores señalan que la integración de la genómica en la práctica clínica debería convertirse en un estándar para el manejo de la covid persistente en pacientes inmunocomprometidos. La combinación de antivirales y anticuerpos, guiada por la secuenciación completa del virus, se perfila como la estrategia más eficaz para resolver infecciones prolongadas, reducir complicaciones y permitir la continuidad de los tratamientos oncológicos.
Fuente: La Razón - 14/05/2026
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