La Disautonomía (falla del sistema nervioso autónomo) afecta directamente la regulación de las glándulas lagrimales y la composición de la lágrima. Esto provoca que muchas personas experimenten sequedad ocular crónica o, paradójicamente, ojos llorosos.
Existen tres motivos principales por los que ocurre esto:
- Ojos secos previos: Al llorar , el reflejo produce lágrimas de golpe. Si tus ojos ya estaban excesivamente secos o irritados por la disautonomía, este cambio brusco puede causar reacción alérgica o inflamatoria. (conjuntivitis)
- Síndrome de Activación Mastocitaria (SAM): Es muy frecuente que la disautonomía venga acompañada de una hiperactividad de las células que liberan histamina (las encargadas de las alergias). El roce, sumado a las propias lágrimas, puede detonar esta hipersensibilidad en el párpado y la conjuntiva.
- Falta de lubricación adecuada: Las lágrimas no solo son agua, necesitan una capa de grasa para proteger el ojo. Si el sistema nervioso autónomo no lubrica correctamente la superficie del ojo, el contacto con el propio llanto irrita la zona, enrojeciéndola y causando picor.
Fuentes:
Dysautonomia International y The Mast Cell Disease Society detallan cómo el sistema nervioso autónomo y los mastocitos interactúan. El estrés emocional (como el llanto) puede activar los mastocitos, liberando histamina y simulando una alergia.
Alteración de la película lagrimal: Investigaciones sobre el Síndrome de Sjogren y disautonomía autoinmune (como las publicadas en American Journal of Ophthalmology) explican cómo el fallo autonómico altera las glándulas lagrimales, haciendo que el ojo responda con inflamación ante el estímulo del llanto.
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