El universo no se enamora de los perfectos. Se enamora de los que siguen ardiendo cuando todo les dice que se apaguen. 🔥
Hay un fuego dentro de ti que ninguna tormenta ha podido apagar.
No es el fuego que ves arder en la leña. Es el fuego que sientes cuando algo en tu pecho te dice "esto es lo que vine a hacer". Ese fuego tiene nombre. Se llama pasión. Y es la medicina más antigua que el Gran EspÃritu depositó en los seres humanos antes de enviarlos a caminar la tierra.
El águila no consulta al viento si es un buen dÃa para volar. Simplemente obedece al llamado de su naturaleza más profunda. Tú también tienes ese llamado. Lo escuchas en los momentos de silencio. Lo sientes cuando haces aquello que te hace olvidar el tiempo.
Pero el mundo moderno te ha enseñado a dudar de ese fuego. Te ha dicho que ser práctico es más sabio que ser apasionado. Que soñar demasiado es peligroso. Que mejor camines seguro aunque tu alma se muera de hambre.
Nuestros ancestros sabÃan algo que el mundo olvidó: la magia no vive en la rendición. Vive exactamente en el momento en que decides no rendirte.
Cuando el lobo está herido, no abandona el bosque. Se detiene, respira, y sigue. Porque sabe que su destino no está en quedarse caÃdo sino en levantarse cada vez con más sabidurÃa.
El universo conspira por quienes arden. Por quienes, incluso en la oscuridad, guardan una brasa encendida en el centro del pecho y dicen: "todavÃa no me rindo."
Escucha ese fuego, hermano. SÃguelo. Esa es tu medicina. Esa es tu magia.
No apagues tu llama para encajar. No la regales para que otros no se sientan pequeños. CuÃdala. Aliméntala. Y cuando sientas que se hace grande, compártela con el mundo… porque el universo siempre conspira con los corazones que se atreven a arder.
Fuente: Los Senderos del chamán
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